Conseguí reunir una excelente compañía. Selecto equipo de escaladores y familiares
Poco a poco fuimos ascendiendo desde la Pradera
Al pie de la chimenea de acceso nos aprestamos al combate
Pero el enemigo se había dotado de sus mejores armas, hielo, frio y algo de viento
Los primeros intentos chocaron con los elementos
Al final Javier, asumiendo algún riesgo, logró superar el obstáculo y fijó una cuerda que facilitó el acceso al resto de la tropa.
El resto era una via ferrata muy bien equipada. Cada vez que encontrabas un obstáculo, había una clavija o un clavo que permitía superarlo sin problemas
Lo habíamos conseguido
Solo quedaba volver sobre nuestros pasos, teniendo cuidado en el descenso, que se vio facilitado por la seguridad que ofrecía la cuerda que instalamos
Poco a poco fuimos bajando por una camino espectacular. Como todo el valle de Ordesa
Pero en montaña el peligro no acaba hasta el campamento base. Las hojas acumuladas en el camino, que en ocasiones nos llegaban a la rodilla, ocultaban piedras que nos hacían tropezar y, a veces, caer.
Llegados al fondo del valle, pudimos relajarnos y tomar fotos
Como éstas del Tozal del Mayo y el Gallinero
Hasta pronto






























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